Aquello estaba resultando la más dura de las pruebas para Clarice. Le costaba asimilar la noticia de la existencia de la prometida de Travis. Con solo imaginarlo, su corazón se rompía de la misma forma en que lo había hecho cuando él la había rechazado luego del accidente. Sentía que lo perdía de nuevo, a pesar de que él lo negaba a través de todos los mensajes de texto que le enviaba. Unos que ella no se animaba a responder. —¿Qué te dice? —quiso saber Sharon al visitarla la tarde del sábado. Al llamar a su amiga para saber lo que había hecho luego de salir a las carreras del café y enterarse lo que había sucedido en la mansión de los Wagner, enseguida fue a acompañarla. Sabía que había quedado devastada. —Quiere que lo perdone y asegura que me necesita, pero que no puede evitarlo. S

