Por un par de horas más, Sharon y Tony compartieron con los González. La meta había sido cumplida, llegando a entretener lo suficiente a Jhon para alejarlo de sus momentos depresivos. Cuando al hombre le dio sueño por culpa de la medicina que debía tomarse luego de la cena, ellos se dispusieron a marcharse, pero Tony no quería hacerlo. Después de la conversación por mensaje de texto que Clarice había tenido con su supuesta tía de Venezuela, algo que él dudaba, había quedado entristecida y melancólica. A Tony le resultaba imposible sacarla de su mutismo y no quería dejarla así. Temía que de alguna forma ella estuviese contagiándose con el estado emocional de su padre y terminara también enferma. —¿Harás algo esta noche? —preguntó en un momento en que estuvieron solos en la sala, cuando

