Minutos después, Clarice estaba sentada en la parte trasera de un auto lujoso que había sido adaptado para darle comodidad a Travis. La silla del copiloto podía girarse 90° y las puertas traseras se cambiaron a corredizas. Así él lograba entrar y salir sin ayuda de nadie. Solo necesitaba de otros para guardar la silla, por eso viajaba con Dexter. —¿A dónde iremos? —quiso saber ella, curiosa. Lo notaba inquieto. Miraba todo como si fuese primera vez que se encontraba en aquella ciudad. —Al Hard Rock Stadium —confesó Travis con su atención puesta en el exterior, aunque también, pendiente del tablero. Verificaba que Dexter no aumentara la velocidad. —¿Tienes reunión con los ejecutivos? —No, solo iré a hablar con el entrenador. Ella asintió, sin saber qué otra cosa decir. Compartió una

