La mañana los consiguió sobre la cama, aun dándose amor. Dormían de a ratos, pero cuando despertaban y se encontraban uno junto al otro, desnudos, no lo podían evitar. Se necesitaban. —Travis, algo debemos hacer. Ahora es más que evidente que tú no estás del todo paralítico. —No vamos a hacer nada, Clarice. Esto tiene que quedar entre nosotros. Será nuestro secreto. —¡¿Cómo me pides eso?! —preguntó desesperada—. Si no aprovechamos estas reacciones e iniciamos una terapia más agresiva, con una rehabilitación a nivel neurológico que te ayude a… Él cerró sus labios con un beso. —Ahora no, Clarice. No hasta que recupere el control de mis acciones. —La mujer comprimió el rostro en una mueca de ansiedad, pero él se la borró con sus caricias—. No puedo hacer una terapia por mi cuenta y mi

