El contrato que Travis le había entregado incluía una paga que Clarice consideraba exorbitante, pero Dexter le recomendó que no se quejara, porque había muchas posibilidades de que el hombre se negara si no aceptaba sus condiciones. La mujer no quería perder la posibilidad de ayudarlo, pero tampoco deseaba aprovecharse. Ya vería de qué manera tocaría ese tema con él, aunque debía reconocer que aquel pago le venía muy bien. En casa comenzaban a vérselas serias por la falta de dinero. —Hoy te haré un masaje que te ayudará a recuperar la circulación. Hablé con Dexter para conseguir una camilla y así trabajar mejor. —Sí. La instalamos en el gimnasio y mandé a adaptar unas anillas que me ayuden a subirme. Ella lo observó con las cejas arqueadas. —Las camillas son altas. —Y yo soy bastant

