A pesar de todas las explicaciones válidas que Clarice le entregaba sobre la posibilidad de que volviera a caminar, Travis seguía desconfiado. Había pasada tres años atado a la desesperanza, escuchando solo negativas de quienes aseguraban ser especialistas y sin sentir nada de la cintura para abajo. Solo lograba pequeños y casi imperceptibles movimientos. La mayoría cuando estaba cabreado en extremo y se ponía a gritar y lanzar cosas, asumiéndolos como simples reflejos por su estado de ánimo. Pero desde que había aparecido Clarice las sensaciones se multiplicaban, sobre todo, cuando estaba con ella en plan amoroso. —Con las copias de los informes que me facilitó Dexter puedo contactar a algún médico especialista para que me dé su opinión. Si te parece prudente, podría incluso consegui

