52 La cánula ya había aspirado lo que debía. Las bolsas llenas de materia se encontraban sobre la mesita de metal. Eran tres, transparentes y con la cabida de una bolsa de supermercado. Alfredo Mito estaba preparando los últimos detalles: los puntos de sutura aplicados con precisión garantizarían señales imperceptibles, casi equivalentes a cero. La auxiliar pasaba y recogía los bisturíes, las tijeras y las jeringuillas con atención y prontitud. Una música ligera de fondo volvía más agradable el ambiente. Los muslos y el abdomen estaban casi totalmente cubiertos con esparadrapos y pronto un vendaje elástico lo recubriría todo. La tensión de los muslos modelados ex novo volvería al cabo de un tiempo, un mes, tal vez dos, gracias a la colaboración de la paciente, a la alimentación, al estil

