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1557 Words

38 Los amigos caminaron uno junto al otro, durante algunos minutos sin hablar, y después rompió el silencio Lira. «No vimos bien a los de los bidones», dijo, mientras se dirigían con paso ligero al muro del Norte. «¿Y qué? No es asunto nuestro», respondió Iac. «Bueno, un poco sí que lo es. Nero casi la palma y, además, es que ésos saben que los vimos: ¿no temes que vuelvan a buscarnos?» Iac se encogió de hombros, no había pensado en esa posibilidad. Guardar silencio, ocuparse de sus asuntos y seguir con su vida sin inmiscuirse demasiado en la del mundo le parecía la única vía válida. «¿Y si vuelven?» «No sé qué decirte. Si vuelven, ya veremos». Entretanto, el olor iba aumentando y era la señal de que estaban acercándose a la pútrida. En el suelo empezaban a verse restos desparramad

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