42 «Saldrán de sus sepulcros y ya no sabrán mirar a la luz. Tendrán las manos sucias de sangre y el vientre grávido de muerte. Los pies sin dedos y arrugas en la piel. Seres impuros, de alma sucia. Intentarán limpiar, fregar y lavar, pero nada podrá devolverlos a la forma originaria. Somos cuerpos de desecho, residuos en constante recambio. ¡Estad atentos! El Leviatán se está haciendo cada vez más fuerte y está rociando la tierra con su semen infecto».

