Pov: Marcos Anderson. La observo; jadeando, con su frente brillante y con un rubor delicioso en sus mejillas. Me acomodo sobre ella separando bien sus piernas y dejando que sus pechos se aprieten contra el mío. —Lo haré con calma, y poco a poco subiré la intensidad todo lo que tú desees —asiente y veo en sus ojos el deseo. —Si me duele demasiado... tú... —Pararé, descuida, todo será a tu ritmo —deslizo mi mano por su mejilla sosteniendo su nuca y así besarla. Sus manos delicadas y suaves acarician mis hombros bajando por mis brazos, con mi mano acomodo mi erección cerca de su entrada, primero la muevo de arriba abajo posicionándola bien. Su excitación la tiene empapada y eso hará que sea más sencillo, su inexperiencia no va de la mano con las inmensas ganas que me provoca toda ella

