Me levante muy temprano la mañana del primer de clases, estaba emocionada, vería a los chicos después de tan largas navidades, que a mi gusto prefería pasarlas en Pittsburgh, Pensilvania junto con mis amigos. Llegue al baño de mi cuarto, era de color azul con morado, el espejo del lavamanos tenia luces alrededor, como cuando nos preparábamos para salir al escenario en las competencias de baile. A las cuales había dejado de asistir hace tres años. Me encantaba mirarme en ese espejo. Al salir de bañarme, me encontraba con mi repisa de trofeos de danza, tenia múltiples títulos nacionales. Si a veces suelo presumir mucho.
— Mili hija baja, se te hará tarde para la Preparatoria — Escuche a mi mamá en el piso de abajo.
— Ya bajo— Respondí mientras me peinaba y vestía con rapidez.
Tome mi teléfono y comencé a escribirle a Amy, hoy quería decirle la verdad, hace tiempo quería decirle lo que en mi corazón pasa, se que ella me apoyara es mi mejor amiga, bueno como una hermana. Les cuento. Amy McCollin tiene 18 años, estamos en último año de preparatoria, es de tez blanca, cabellera castaña larga y lisa, ojos color miel, media 1.60cm al igual que yo.
— Hola Amy, ¿Como estas?, tengo algo muy importante que contarte — Le coloque un emoji junto al mensaje.
— Hola Mileni, estoy bien, emocionada de verte. Yo también tengo algo que contarte —.
— Entonces ¿nos vemos en la Prepa en la fuente a las 8? —
— Perfecto, voy saliendo. Solo no tardes es muy urgente —
Yo también tenía algo urgente que contarle, no le había contado a nadie que sentía algo por Roy, ni siquiera él lo sabía. Roymar Calderón, tenía al igual que Amy y yo 18 años, ultimo año de Preparatoria, era de tez blanca, cabellera negra, ojos grises, media 1.70cm, y era el capitán del equipo de Fútbol Americano en la escuela.
Conduje hasta la preparatoria al centro de la ciudad. Corrí a la fuente ahí está Amy, con un Pantalón claro, zapatos tipo bailarina, y una camisa blanca. Se quito los lentes de sol y me miro de arriba a abajo.
— Me gustan tus pantalones negros, junto con tus converse negras, y tu croptop de rosas fucsia con detalles negros. Dime Mili ¿Porque n***o?—
— Dime Amy ¿porque Blanco? — Me levante mis lentes de sol dejando que sostuviera mi cabello.
— ¿Tu y yo siempre seremos distintas no? — Entrelazo mi brazo con el de ella.
— Dime, ¿Qué clase de amigas hermanas seriamos si no lo fuéramos? — Soltamos una pequeña carcajada.
— ¿Y bien? — Dijo mientras nos sentábamos.
— ¿Y bien qué? — Levante mi ceja sin saber de que hablaba.
— Mili, que tenias que contarme — Giro sus ojos.
— Perdón, ya sabes cómo soy —
— Pero dime, también tengo que decirte algo — Se emociono. — Es sobre Roy.
— ¿Roy? lo que te tengo que decir también es de él.
— Bueno empieza entonces bobita— Empezó a tocarse su collar, sabía que estaba nerviosa, lo hace siempre que estaba nerviosa.
— Bien, hace tiempo, quería decírtelo, pero no me atrevía, es algo difícil de decir, es que...— No pude continuar ella me interrumpió.
— Roy ven — Grito levantando su mano para indicarle donde estábamos.
— ¿Qué haces? — Le pregunte nerviosa.
— Llamándolo, es obvio — Cuando estuvo lo suficientemente cerca lo abrazo y beso en los labios. Quede en shock. — Ven es hora de decírselo a Mileni — Lo tomo de la mano y se acerco a mí.
— Hola Mili — Me saludo, pero yo solo podía ver sus manos entrelazadas. — ¿Viste un fantasma a caso? — Rio un poco.
— No es nada — Sacudí un poco mi cabeza y los mire. — ¿Ustedes son? — No quería decir la palabra, lloraría si lo hacía.
— Novios — Dijeron al mismo tiempo, mientras se reflejaba una sonrisa en el rostro de Amy.
— ¿Lo son? — Dije tragando saliva, para evitar llorar.
— Lo somos Mili, le pedí que fuera mi novia en vacaciones, mientras no estabas — La abrazo.
Por más que él intentara estar feliz no lo reflejaba a plenitud, había algo que no me estaba encajando y era el comportamiento de él, ¿Por qué se limita a hablar poco?
— Uno se pierde mucho en vacaciones — Dije empezando a molestarme. — ¿Por qué? —
— Nos amamos — Dijo Amy.
— Entre mejores amigos no se puede tener nada — Dije alzando la voz y enojándome. — Tu sabes perfectamente que nadie ama a nadie en menos de seis meses, mucho menos 15 o 20 días que es lo que tienen — Señalaba a Amy
Era absurdo decir que entre mejores amigos no se podía tener nada cuando yo me había levantado en la mañana con la esperanza de decirle a Roy lo que sentía por él y comenzar una relación.
— Mileni, cálmate, todos nos están mirando — Intento acercárseme pero retrocedí. — ¿Mili? —
— Todos miran como ustedes dañaron esta amistad — Dije en un tono más suave, sentí un cosquilleo por mis mejillas, cuando toque me di cuenta de que era una lágrima. — Felicidades — Dije con la mirada vacía.
Me coloque nuevamente mis gafas, y corrí al baño, llore un largo rato, seque mis lagrimas y entre a clases, se sentaron a mi lado, me preguntaron si estaba bien. Les respondí con la cabeza, la maestra en clases pidió que me quitara las gafas, cuando lo hice, todo el mundo se dio cuenta de mis ojos rojos e hinchados.
Cuando llegue a casa, me encerré a mi cuarto, escuche mi tablet sonar, avisaba una notificación. Me levante y leí, era Amy quien escribía por Messenger.
— ¿Tanto te afecta nuestra relación?
— Se lo que pasara, me dejaran a un lado. No sé si recuerdas a Christina y Mark, ellos dejaron a un lado a Kelly, pero cuando terminaron, su amistad BOOM, se daño.
— No es para tanto no será así.
— ¿Tú que sabes? déjame, quiero dormir.
Dormir era una excusa, la verdad no quería ni leerle si quiera, coloque música y comencé a bailar un poco, de alguna manera mientras bailaba ayudaba a que dejara de lado todo aquello que me atormentaba o cosas con las que simplemente cargaba. Una vez que drene todo lo que tenía por dentro comencé a hacer mis deberes de la escuela, no mentiré diciendo que no llore ni un poco, al contrario las lagrimas bajaban por si solas cuando menos cuenta me daba. Me la pase encerrada en el cuarto sumergiéndome en mis tareas. Al final del dia justo después de cenar y darme un baño mi teléfono sonó avisando que me había llegado un mensaje de texto.
— Estoy afuera sal — Era de Roy
— No, déjame dormir, además ya son las 9:30pm, mañana tenemos clases a las 7.
— Por favor, solo será un momento —
— Ok, espérame en la parte de atrás por los lados de la piscina —
Baje las escaleras con cuidado, papá estaba en la oficina trabajando, mi madre y hermanos ya estaban durmiendo, abrí la puerta corrediza de atrás con sumo cuidado y lo vi ahí esperándome.
— ¿Como estas? — Se me acerco.
— Bien, ¿Dime que deseas? — Baje la cabeza.
— Saber porque lo tomaste así — Levanto mi rostro.
— Ya les dije, lo que paso con Christina y su grupo — Me senté a un lado de la piscina.
— Mili, somos amigos desde el jardín de infancia, no puedes mentirme — Se me sentó a un lado.
— No te miento, es... — No me dejo continuar.
— Son celos ¿Verdad? — Abrí mis ojos como platos, ¿cómo sabia?, creí que no lo había demostrado.
— No, como crees — Me levante rápidamente, casi caía a la piscina y él me salvo.
— Ey, cuidado — Me abrazo. —Te gusto, ¿No es cierto? — Me lo dijo al oído.
— No — Me zafé rápidamente de sus brazos. — ¿Cómo crees? — Le di la espalda.
— Mileni deja de fingir, no sabes hacerlo. Además tú también me gustabas, y yo era quien actuaba de esa manera — Me gire hacia él.
— ¿Te gustaba? — Fruncí el ceño un poco extrañada. — Si te gustaba ¿Por qué nunca dijiste nada? —
— Pensaba pedirte que fuera mi novia el día de nuestro cumpleaños, pero tú estabas muy cómoda con Carlos, lo abrazabas mucho. Y ey que sea del mismo país que tú, no significa que sea la única persona — Se Dijo en medio del enojo.
— ¿Carló, Carló Zaccaretti? — Tape mi rostro. — Carló es mi primo Roymar —
— ¿Qué? — Esta vez fue él quien escondió su rostro entre sus manos.
— Ahora dime, ¿Cómo fue que Amy te empezó a gustar así de rápido entonces? — Baje mi rostro nuevamente.
— La convivencia, un día simplemente nos besamos y ahí decidí olvidarme de ti — Esa última frase había sido un puñal directo a mi corazón. — Luego le pedí ser mi novia y ella acepto — Levanto mi rostro. — A la que de verdad quería era a ti — Con delicadeza toco mi rostro y limpio las lagrimas que volvían a salir. — Pero…
— Ahora no la dejaras, porque ella te quiere y no la harás sufrís — Le interrumpí con mis ojos totalmente cristalinos.
— Exacto — Lentamente se acerco a mí. — Pero recuerda esto, siempre te quise a ti — Su rostro estaba muy cerca de mí, podía sentir su respiración, y de repente, la corta distancia que quedaba entre los dos fue cortada por un tierno y dulce beso.