Estaba corriendo lo más rápido que me daban mis pies: ¿quién iba a decir que me encontraría en una situación así? ¿será que saldría viva?
Jajaja. Mentira. Soy dramática. La verdad es que me encuentro exhausta porque me levante tarde. Típico. Lo importante es que llegué al colegio. Paseaba por los pasillos para ver si encontraba algún amigo. Visualice una rubia cabellera larga y sedosa asomada afuera del salón de clases. Me sorprendí bastante. El día de hoy no lleva sus características trenzas—Sophia amiga, llegué temprano esta vez—le dije mientras caminaba hacia ella enseñándole que faltaba un minuto para empezar la clase — ¡deberías estar alegre! ¿me estabas esperando? — calle de golpe conforme estuve detrás de ella. ¡Sophia, está dándose unos besos con Alex en la puerta del salón! ¿Qué está pasando? Pero... ¡ella lo odia! … ¿o no?
—¡Sophia! ¡no hagas esto aquí! — la toque por el hombro para que reaccionara — ¡vamos! Pensé que tú lo odi.. —antes de terminar la oración Sophia me aparto sin ni siquiera detenerme a verme. Salí de allí. ¡no puede ser! Tenía que llegar al baño a lavarme la cara urgente.
El baño me quedaba bajando las escaleras así que tarde en llegar. Abrí el grifo y me eché agua repetidas veces. —es real. Pero no puedo creerlo. ¿será que en realidad si se gustaban? — saque un pañuelo para secarme las manos mientras salía del baño pasando por el de hombres. Me devolví de inmediato metiendo la cabeza dentro del baño de hombre—¿Kaori? —parpadeé varias veces enfocándola. Esta tenía una falda más arriba de las rodillas y tenía unos trapos y una mopa para trapear el piso. Corrí hacia a ella agachándome a su altura —¡Kaori! ¿Qué estás haciendo allí?... Hey. ¿Me escuchas? —pareciera que no me escuchara ni me viera.
—¡No has terminado! —llego el chico de pelo recogido de ojos verdes con un recipiente de agua sucia que tiro por todo el baño —limpia esto también. ¡estas demasiado de lenta! —
Kaori baja la cabeza tratando de no derramar lágrimas. Prenso un puño de frustración por sus ojos en un intento de secarse la cara —¡maldito infeliz! Esto no se va quedar así—
—cállate y sigue trabajando — dejo otro recipiente de agua limpia junto a una mopa y algunos artículos de limpieza. La sonrisa de Jackson es de satisfacción y un poco de morbo por cómo estaba vestida.
—¡a ti que te pasa! ¿se te olvido la tregua de ayer? — el chico se voltio dándole la espalda lo que me hizo sentir la sangre caliente. me le pegue atrás siguiéndolo hasta la puerta del baño —hey. ¡Te estoy hablando! —antes de siquiera colocarle la mano en el hombro siento frio en mis pies y piernas— ¡pero que! —
—¡Estorbas allí, muévete chillona! —dejo el recipiente junto a la puerta del baño — que bueno que estés aquí ayudando a tu amiga. La necesitara bastante jajaja— se ríe dándose la vuelta alejándose del baño.
—¿Por qué están haciendo esto Kaori? Creí que ayer todo se había solucionado ¿o paso otra cosa? —
—olvídalo Natalia. No es necesario que me ayudes —
Aun Kaori no es capaz de verme a los ojos y su tono de voz es de… ¿resignación? …imposible —iré a hablar con directora. No tardare Kaori—
Camine rápido hacia el edificio “B” y extrañamente este edificio está más raro que el otro. Es más. La mayoría de los salones hay muy poca gente; por no decir ninguna. Pregunta a los pocos alumnos que vi por el pasillo y me dirigían de oficina en oficina. pero por más que la buscaba no me la encontraba.
—¡Auxilio! —una voz masculina gritaba con desespero—¡por favor, ayuda! —
—¿Quién? —dije cuando escuché esa suplica de ayuda —¿viene de ese salón? —me asomé por una ventana. Me sorprendí y me asuste poniendo ambas manos en mi boca de impresión —¡Andrés! —susurre bajo. Estaba con cinco chicas que lo tenían amarrado a una silla. El luchaba por liberarse, pero la tenía difícil.
—suéltenme—se quejaba y pedía repetidamente. Una de ellas acariciaba su pelo y las demás repartían besos por su cara y cabello. El rubio giro su cabeza y choco sus ojos con los míos —¡Natalia ayúdame! —se preocupó al ver intentaba abrir la puerta para ayudarlo pero que era en vano porque la puerta estaba protegida por un candado.
—¡por qué no se abre! —empuje con fuerza la puerta —¡No! déjenlo—
—¡Natalia! — Andrés vio que desabrochaban su cinturón y sus ojos se volvieron más oscuros por la desesperación —¡¡Natalia!! —
Me pasme en el lugar. ya sabía lo que pasaría a continuación —L-lo siento Andrés —le di una última mirada para Salir corriendo.
Mientras corría oí como gritaba. ustedes se preguntarán ¿Qué clase de persona deja a su amigo en manos de sus admiradoras desquiciadas? Pues sí. hay las pocas excepciones— no me importa. esto debe ser un sueño, ¡nada de esto es real! — lo único que quería hacer era escapar de este lugar debía despertar rápido.
En mi huida me tropecé con alguien llevándolo conmigo al piso. para mí sorpresa era Erick. me alivié un poco al ver que fue con él y no con otra persona que quizás se moleste por eso —¡qué alivio verte erick! no sabes lo que es vi hace unos...— me calle de inmediato. Su mirada. Algo en su mirada no es la misma de siempre.
—Vamos Natalia ¿tus ojos funcionan o qué? —pregunto sarcástico.
—¿que? — solté confundida —E-erick. Jajaja. Deja de jugar —el me ve inexpresivo— ¿eres tú en verdad? ¿Por qué me tratas así? —una parte de mi pecho me dolía. Y no sabía por qué.
—quítate estúpida— me aparto de encima de él una voz femenina. Era la chica de nuestro salón. la chica de pelo liso con un corte que le llegaba a los hombros —¿siempre eres tan despistada? que tristeza me das— la ve con una mirada altiva y recelosa, no pudo evitar carcajearse de ella—odio a las chicas como tú. siempre dan lastima para recibir ayuda a cambio—le expreso gélida pero aun con la curvatura de sus labios elevada.
Estaba en shock. mi mente y mi cuerpo me fallaban para hablar coherentemente esto me termino de choquear emocionalmente.
—ten cuidado Natalia —hablo erick aceptando la mano de la chica de cabello por los hombros dejándome ahí tendida; me vio con superioridad desde arriba. sus ojos ya no me expresaban la misma calidez a la que estaba acostumbrada —No siempre voy a poder estar para salvarte. bájate de las nubes y madura quieres —me dio una última mirada y se fue del brazo con la esa chica que ahora recuerdo se llama Shannon.
Mi mente se quedé en blanco sin nada que decir. Sentí mis ojos humedecerse —Este día no es el mejor para mí— me hice bolita en el suelo recostándome en los casilleros dejando caer libremente mis lágrimas. iba largarme de esa horrible ahora mismo de este grisáceo lugar. Me levanto cabizbaja dispuesta alargarme hasta que siento que algo choco contra mi cabeza …
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La chica abrió los ojos a la fuerza; su respiración estaba acelerada y sentía la cara mojada debido a unas cuantas lágrimas. parpadeo varias veces confirmando la realidad, había tenido una pesadilla, nada de aquello es real ¡qué alivio! El aire le es más ligero ahora.
Cuatro personas soltaron un suspiro de alivio y alegría al ver como la chica de cabello despertaba. Y con mirada curiosa y ojos entreabierto espía el lugar.
Había cortinas blancas, una ventana con unas lindas flores, el aire pasaba sin problema haciendo que las cortinas bailaran con el viento.
¿Qué es esto? ¿era un hospital? La chica de pelo ondulado se paró de golpe. Pero dejándose caer de nuevo en la cama rápido con una mueca de dolor.
—¡despertaste! —se le lanzaron encima Sophia y Kaori para estrujarla en un abrazo de osos.
—que susto nos diste—hablo la de pelo corto acariciándole la cabeza con cariño. La de pelo ondulado las ve con ojos extrañados queriendo hablar con la mirada.
Jackson quien estaba recostado en la pared a un metro de la camilla noto la mirada cohibida de ella queriendo tener respuesta —te desmayaste antes de poder entrar a la última clase. Llevamos dos horas aquí niña. No debes preocuparte más allá de lo necesario—le explico preciso.
Natalia Le dio una mirada estupefacta al chico pálido de ojos verdes que, por cierto, estaba junto al chico de pelo puntiagudo «¿esto es otro sueño? parece muy real esta vez» pensaba Un poco débil —me duele la cabeza— su voz le salía débil, pero con la suficiente fuerza de ser escuchada.
La de trenzas le sobaba la cabeza cariñosa —ya se te va a pasar. Te pasaron un medicamento por las venas hace una hora—
—¡Una aguja! — giro su cabeza a su brazo izquierdo comprobando la vía en su vena— ¿Qué paso? ¿Qué hago aquí? —pregunto alterada. Se agarró la cabeza quejándose de dolor —¡¿Por qué me duele la cabeza?! —
—cálmate— hablo Jackson. Acercándose a la camilla junto a Kaori y Sophia que también ven su comportamiento preocupadas —el doctor dijo que vas a empezar a recordar en unas horas —se cruzó de brazos suspirando también un poco aliviado de que ella se volviera a recostar en la camilla. Le ahorraría ir a llamar al doctor —tranquilízate. Sino lo haces el medicamento que te pusieron no te hará efecto.
«¿qué demonios paso el día de hoy?» Natalia Tenía todo borroso en su mente. Y le asustaba tener la mente en blanco sin ningún recuerdo de por qué esta en un hospital «¿desde cuándo estos dos chicos están aquí? ¿Por qué todo está tranquilo? O más bien ¿Por qué Kaori esta tan tranquila teniendo a estos dos enfrente?» —Sophia ¿Dónde están Erick y Andrés? —
—tranquila— le contesto con una sonrisa — ellos están hablando con las enfermeras ya deben de estar en camino —la de trenzas vio que esta menos tensa que antes —despertaste muy agitada. ¿soñaste algo? —
—no. Claro que no— negó rápidamente. en ese instante dirigió su mirada a Santiago, que estaba sentado en una silla tranquilamente. Sintió que algo a su mente volvía —espera... hay algo... —
—dinos Natalia—hablo con interesada Kaori —¿recordaste algo? —
—algo así...—dirigió la vista hacia Santiago que la ve un poco sobresaltado de que toda la atención la tengan puesta en el —tu…— lo señalo.
—¿Qué pasa con él? —la anima a seguir hablando Kaori.
—c-creo que hay algo. algo lejano— le sostuvo la mirada a Santiago. Este la veía igualmente extrañado —sí. ahora recuerdo todo —afirmo —¡tú! —lo señalo segura — ¡tú me debes un libro nuevo y unas galletas! —bajo la voz sintiendo un sondo de eco en su mente por haber alzado la voz —ayer, te fuiste del partido… y yo gane la apuesta. Tú debes cumplirla—
—¿es enserio? —sonrió anchamente no creyéndose la escena— no te acuerdas de nada, ¡pero de eso sí te acuerdas! —negó con la cabeza lamentándose —que salado estoy el día de hoy—
La puerta se abrió dejando entrar al pelirrojo junto al rubio y la enfermera. En cuanto erick vio a la chica consciente salió corriendo hacia la camilla aun lado de ambas chicas— ¡Natalia! qué bueno que estés bien! —
—si. Acabo de despertar —le contesto la de trenzas.
—qué bueno. ¿no quieres comer? —de inmediato el pelirrojo cerro los ojos lamentándose haber preguntado esa pregunta tan obvia—creo que la pregunta es innecesaria. ahorita regreso voy a comprarte un jugo y... ¿algún chocolate? —
La de pelo ondulado sonrió por la amabilidad de erick. realmente estaba feliz de que lo que soñó hace minutos sea un sueño. Todo está fuera de la oscura realidad que creo su mente —gracias erick, no hace falta. estoy bien—después de agradecer resonó en mente lo último que sugirió— un momento. ¿dijiste chocolate? — el asintió dándole la razón —porque te detengo ¡ve por él! — él se carcajeo volviendo a retomar su camino para comprarlo.
—también me alegro de que estés mejor Natalia— comento Andrés a un lado de la enfermera.
—reacciono más rápido de lo que pensábamos— termino de pasar la enfermera haciendo que todos se apartaran de la camilla para que ella cheque la bolsa con el medicamento que pasa por las venas— sí. Ya no te hace falta esto. Ya el tratamiento está completamente en tu organismo—Separo la aguja del catéter.
Luego de eso saco del cajón cercan a ella un pedazo de algodón que mojo en alcohol y lo coloco en su brazo sacando por fin el catéter —voy a informar al doctor que ya despertaste— la enfermera anoto unas cuantas cosas en su carpeta y abandono la habitación.
Después de que ella desapareciera del lugar todos estaban sentados en un silencio incómodo.
La chica de pelo ondulado se estiro en la camilla removiéndose incomoda, ¡odiaba los hospitales! Siempre ha tratado de evitarlos lo más que pueda. Claro, hay exámenes de rutina que se ve obligada a hacer por norma de su padre cada año. Y esos días son estresante para ella —disculpen, chicos... ¿me refrescan la memoria? — suplico —quiero saber que paso el día de hoy, necesito saberlo—
todas asintieron aceptando su pedido después de unos cuantos minutos.
—quizá no se muy buena idea Natalia. ¿en verdad quieres que te lo contemos? —le pregunto por todos Andrés —lo vas a ir recordando poco a poco. No hará falta que te lo contemos hoy—
—se lo que están pensando todos, Pero ya estoy bien —les aseguro con confianza —Les prometo que no me voy alterar, pero quiero recordar lo que paso el día de hoy, por favor—puso cara de perrito triste.
—yo lo hago—se ofreció Kaori acariciándole la cabeza suavemente con cariño en su tacto —todo empezó en la clase de castellano...—