Complicacion continua

1689 Words
—Nada en especial. Porque lo dice— dijo intentando hablar tranquilamente la de pelo ondulado atacada por los nervios. Titubeo un poco por la mirada de directora —disculpe directora. No fue nuestra intención. Lo sentimos — La directora volteo los ojos irritada por la pregunta— ¿de quién es este gato? — chasqueo la lengua asqueada luchando con el gato que quería liberarse de ella. Nadie respondió — ¡pregunte que de quien es este gato! —el gato alertado por el sonido de la voz de la mujer resonada en el eco del lugar araño a la directora. Esta lo soltó de inmediato y el animal salto a los brazos de la chica de trenzas. — ¡Shadow! — exclamo la rubia de trenzas agarrándolo en sus brazos—es mi gato directora y esta lastimado. Lamento el inconveniente— le sobaba el pelo a su gato. —Lastimado o no —empieza a estornudar, con el pañuelo que tenía en la mano se secó la nariz— se irá y tienen una hora más de castigo —lo agarro con desprecio y se lo llevo fuera del aula —cuando termino su otra hora de castigo buscara su gato en la cancha. Horita regreso, traten de comportarse —le hablo como si fueran niños pequeños antes de cerrar la puerta un poco fuerte. Después de que no escucharan los pasos de la directora todos se voltearon a ver a Jackson. —Todo es culpa tuya Jackson— lo acuso primero Andrés — ¿tanto miedo le tuviste al gato que no pudiste soportarlo unos minutos? — Este lo ve ofendido — ¿unos minutos? ¡Unos minutos serían suficientes para que mi bello rostro no existiera! — se excusó débilmente. Todos los abuchearon en desacuerdo —bueno ya. en primera instancia ese gato mala sangre no debió de estar aquí—se arrepintió de haber dicho lo que dijo al ver la cara de la de trenzas —no era mi intención Sophia. Pero es cierto. no debiste traerlo— —Mejor guarda silencio, no lo empeores—le recomendó el pelirrojo. —Espero que mi gato este bien, debo curarle su cola, después de todo no debí traerlo aquí al instituto— La de pelo ondulado la abrazo junto a Kaoru tratando de tranquilizar— tranquila Sophia, el estará bien. No te hagas malos pensamientos— Kaoru asintió concordando con el comentario de Natalia —claro, ese gato es muy inteligente, sabrá arreglárselas allá afuera— Decidieron mejor guardar silencio y sentarse a esperar a que la directora regresara. No sin antes aplicarle la ley del silencio a Jackson por la situación. El pensamiento de ellos ahora era ¿que se supone que harían esa hora? ya habían limpiado el lugar antes de los esperado, a menos que la directora los pusiera a limpiar otro cuarto de ese sótano cada vez más oscuro por el paso de las horas. Antes de lo esperado volvió la directora jalando por el brazo alguien frente a ellos. —Aquí les dejo un nuevo holgazán— empujo a él joven de manera brusca hacia la habitación —no harán nada por ahora así que, por favor, no hagan más alboroto ni ruidos— salió de la vista de ellos volviendo al cuarto donde se encontraba. — ¡Santiago! ¿Qué haces aquí? — se le acerco el de ojos verdes. —Que más Jackson, estoy castigado— dijo con notable obviedad que hizo que los presentes pusieran los ojos en blancos por su obvia respuesta. —Es obvio puercoespín, ¿pero porque razón? —le pregunto Natalia sarcástica. El de ojos grises ensancho más la sonrisa al ver a la chica de pelo ondulado; al menos la situación será menos estresante teniéndola a ella. la usaría como pelota anti estrés por así decirlo — hola chillona, tú en castigo ¡me sorprende! —dramatizo en lo último sacándole canas verdes a la de pelo ondulado —seguramente te castigaron por llegar tarde ¿estoy en lo cierto? — Todos soltaron una carcajada por que el chico dio justo en el clavo. dejaron de reírse al ver la cara de vergüenza y enojo de Natalia. La de pelo ondulado lo insultaba en su mente. *tremendo rey del sarcasmo salió este puercoespín, ¡y lo que más me frustra es que no puedo llevarle la contraria, ahora más que nada debo mejorar este habitó de llegar tarde* — ¡Cállate escalera andante! ya no llegare tarde, y no habrá motivo para que se burlen más de mí, lo prometo— — ¿Y porque estas castigado niño? — Pregunto Kaori con sorna —¿no que estabas de reposo por una semana? — —Quieres decir estaba —intervino Jackson —su reposo termino dos días después del reposo de Natalia— —Entonces —hablo el Erick — debiste incorporarte el miércoles ¿qué paso? — El de cabello puntiagudo se sentó en el pupitre al lado de Jackson arrepentido. Se fuera evitado todo esto que dándose en su casa. —creo que me pase de listo — — ¿Qué quieres decir Santiago? cuenta—lo animo la de trenzas. Todos se acercaron interesados para que empezara narrando su historia.                                                   Recuerdo Nuevo Estaba el equipo de futbol acabando de hacer las prácticas del día; tuvieron que continuar sin Jackson ni Kaori el día de hoy. Después de haber practicado y de estirar lo músculos dos de los que tienen más tiempo en el equipo despidieron a los de más encargándose ellos de guardar todo por el día de hoy. — ¿Cómo les fue en el entrenamiento? — pregunto una voz conocida para ambos. — ¿Santiago? — exclamaron carite y salina al mismo tiempo sorprendidos. —El mismo— respondió con tono divertido chocando los cincos con ambos. — ¿Qué haces aquí hombre? se supone que tenías una semana de reposo por la muñeca rota— le pregunto el chico de baja estatura. —Fresco carite, que yo lo tengo cubierto. Lo que si me sorprende es que Jackson ni Kaori hallan estado en el entrenamiento— volteo a varias direcciones buscándolos  — ¿en dónde están ellos? — —Ellos están castigados— le informo salina mientras amarraba la red donde estaban todos los balones colocándolos en la esquina del salón — ¿Castigados? — Carite cerró la puerta del salón para dirigirse a los edificios estudiantiles y para eso era necesario cruzar la cancha nuevamente — ¿te acuerdas cuando Kaori rompió la ventana de la dirección? —  —Ya, ya recuerdo — se dio un ligero golpe en la cabeza haciendo memoria de ese día. La directora le dio sin derecho a réplica un castigo —ok entiendo lo de Kaori, pero... ¿Jackson por qué? — — ¿No te acuerdas que lo castigaron por quedarse dormido]? eso fue el primer día de clase. ¡Jackson en verdad no tiene límites en cuanto a descaro! —le recordó el pecoso de salina. — ¡Muy cierto! — Lo apoyo carite con una sonrisa —ya tenía dos reportes acumulados, con ese ya tuvo el boleto directo a castigo— se rio con ganas de su desgracia — según y que también los demás con los que se las pasa Kaori están en castigo— Santiago se sorprendió por lo último — ¡vaya, ¿quién lo diría?! Todos juntos en castigos, cualquiera diría que estuvo planeado— — ¿Y cómo estás del brazo? —Le pregunto salina viéndole el yeso —sinceramente lo veo menos hinchado que la semana pasada Santiago— —Hace días que se me curo el golpe— —Qué bien por ti. Pero entonces ¿por qué tienes el yeso? — Santiago puso un dedo en su boca dando a entender que era algo secreto; se sacó el yeso mostrándole su brazo libre de hinchazón y de golpes. — ¡Esta mejor! —exclamaron los dos. Santiago asintió dándole la razón —hace dos días que me quitaron el yeso— —Entonces ¿por qué no te has incorporado a las clases? — — ¡No quiero volver a estudiar todavía! si me ven sin el yeso, sabrán que ya se me acabo el reposo. Así que por eso aún lo mantengo conmigo— —Jajaja el maestro—se ríe salina divertido. Carite se rio ruidosamente—que deshonesto hermano. Espera... —enfoco la vista a determinado lugar — ¡allí viene la directora Santiago! —dijo rápidamente. Santiago como rayo se puso el yeso —buenas tardes directora— — ¿Qué hacen ustedes aquí? ¿Ya terminaron las clases? ya deberían estar saliendo de la última clase justo ahora— le dijo la directora dejando el gato en el piso mientras habla. —No directora, tuvimos una hora libre y nos pusimos a practicar futbol director— se excusó salina creíblemente. La directora los vio no muy convencida, pero pasándolo por alto —entendido, ¿cómo sigue del brazo joven Lacresse? su mama me dijo que aún lo tiene hinchado y me pidió dos días más de reposo— —No muy bien directora— dramatizo tristeza sobando su brazo — ¡aún me duele mucho! pero allí le vamos— —Lo lamento mucho. No debería estar aquí —le recomendó —debería estar en su casa, guardando su reposo…—se quedó callada — un minuto. —se acercó más a su brazo detallándolo un poco más— ¿no tenía el yeso en el otro brazo? — La cara de los tres fue un poema completo. No se esperaban que se diera cuenta de ese gran detalle. Los dos sabían de sobra que se burlarían de el en cuanto se fuera la directora. De inmediato el castaño se cubrió la cara con la mano *¡Que bruto! ¡Como pude equivocarme de brazo! * No alcanzo a terminar su pensamiento cuando ya que la directora lo jalo del brazo rumbo al pasillo que da paso al sótano.                                              
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