BENJAMÍN Una jodida noche. Eso fue todo lo que pude conseguir al lado de Mia sin que todos los demás peligros nos acecharan. Ahora que ella se ha ido mi desesperación solo continúa aumentando, pero vano, pues no hay ninguna pista que me lleve a ella. Cuando Aaron dijo que se marchó, es porque lo había hecho en verdad, tal y como siempre quiso hacerlo. —No es tu culpa —la voz de Cecily me hace voltear, pero no me atrevo a mirarla. Últimamente, el bureau es el último lugar donde deseo estar. —Si no la hubiese empujado lejos cuando Fernanda me habló sobre los Pantera de McCane, ella seguiría aquí, Cecily —suspiro—. Estaríamos peleando por su libertad. —Ella era libre, Ben… —golpeo la mesa, interrumpiéndola. —¡No lo era! —exclamo—. ¡No iba a decir nada! Ella estaba tratando de protegerme
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