MIA —¿Mia? —la voz de Benjamín me frena justo al pie de las escaleras, provocando que voltee hacia él. —¿Sí? —me cruzo de brazos, tratando de cubrirme del frío tan infernal que azota las calles de Nueva York. Ben me observa con sus grandes ojos claros y yo no puedo evitar sentir esa peculiar corriente eléctrica cada vez que le tengo cerca. —Necesito hablar contigo —él toma mi brazo delicadamente y desliza sus dedos hasta llegar a la palma de mi mano, donde espera con cierto temor a que entrelace mis dedos con los suyos. —¿Sobre qué? —inconscientemente hago lo que él esperaba y eso desata una serie de chispas completamente desconocidas dentro de mi cabeza que no he sentido con nadie, no desde esa noche en la playa… Me encuentro sentada sobre la arena de la playa con Benjamín a mi lado,

