La noche en el Reino Carmesí era más silenciosa desde que la Marca había despertado. No porque hubiera menos poder. Sino porque ahora había equilibrio. Celeste estaba sentada junto a la ventana alta de su cámara, con la luna suspendida sobre las torres rojas. El aire frío de la madrugada rozaba su piel, y por primera vez en mucho tiempo… no le dolía el recuerdo de lo que había perdido. Porque algo nuevo estaba tomando forma. No amor inmediato. No pasión arrebatada. Algo más profundo. Reconocimiento. La conexión con Cassian no era fuego que consume. Era hielo que encaja. Y esa certeza la llevó a un pensamiento que no se había permitido antes. ¿Y si los sacerdotes se equivocaron? Durante años, Celeste había creído en el destino con la fe de quien no ha sido traicionada. Luego l

