Corro por los pasillos y caigo, nada me distrae, o por lo menos eso intento... el dolor físico no es más grande que el que siento en mí alma. Si me detengo me atraparan y nunca más podré verlo....ya no sé que pensar de lo que sucede ,debo ordenar mí cabeza y prepararme mentalmente para lo que voy a vivir. Pensé que después de todo lo vivido, de esa realidad que casi me heló el corazón, nunca volvería a sentir esa agonía, esa desesperación. —¡No es justo!—grito por los fríos pasillos. Contengo mis lágrimas porque quiero derrumbarme, si todo esto es cierto ya estoy tarde y de nada me sirve ser una débil. Los pasillos se hacen más y más oscuros, o al menos creo que es mí impresión,juraría que pase la cocina 500 veces, lamento decir que estoy jodidamente perdida en este castillo descomuna

