Ayer a la hora de la cena me había sorprendido mucho, cuando seguí pensando que compartiríamos la mesa con la mujer que supuestamente ocupaba un lugar muy importante para Tony, a la hora de comer, estuvimos solo nosotros seis. Tony había tomado lugar a mi lado, mientras nuestros hijos se sentaron justo frente a nosotros, por otro lado, Gonzalo y Luca estaban uno frente a otro en los extremos de la mesa, mi amigo aún seguía reacio a tener cercanía con su esposo. Después de la cena había mantenido una pequeña charla con Anthony, ambos nos pusimos de acuerdo, en que él debería de volver y vivir en nuestra casa ya que a los niños les haría bien, después de todo y por si no lo había mencionado aún. Todos los medios de comunicación del país estaban como locos con la noticia, como había

