Punto de vista de Lola. Mientras salimos de la boutique, tengo que encontrar una manera no embarazosa de mencionarle a Nadia que tenemos que ir a comprar lencería. Como si ella pudiera leer mi mente de alguna manera, sonríe y dice: —¡Ahora vamos a conseguirnos algo de lencería adecuada para la ocasión! Sé que no eres del tipo romántico y probablemente no quieras, pero chica, nunca se sabe qué va a pasar y lo que sea que pase, no puede ser con esas prendas blancas simples que siempre usas. —Ruedo los ojos y respondo con una pizca de arrogancia: —Nada va a pasar. Ahora, ni nunca probablemente. Ya sabes mi punto de vista al respecto. Pero, iré a comprar lencería contigo y nuevamente, no por lo que podría pasar, sino por mí. Quiero sentirme sexy por una vez en mi vida —y me doy cuenta de que

