Punto de vista de Lola. J*d*r, genial. Desenredo mis piernas de la cabeza del rebelde y levanto las manos en señal de rendición. Los otros 2 rebeldes conscientes parecen estar contemplando sus opciones, aunque no tienen ninguna. El hecho de que no nos hayan disparado todavía es un milagro en sí mismo y sería mejor que se rindan ahora. Uno de los rebeldes se acerca sigilosamente hacia mí con las manos levantadas en rendición, pero el tipo más grande de la Guardia Real –el que nos ordenó detenernos– parece darse cuenta ya que grita: —¡ÚLTIMA ADVERTENCIA, REBELDE! ¡NO DARÉ OTRA!” —pero el rebelde se lanza hacia mí en un intento de usarme como escudo, antes de que se escuche un disparo y el rebelde caiga muerto a unos centímetros de mis pies. El otro rebelde intenta correr en dirección opuest

