Punto de vista de Lola. Después de pasar no sé cuánto tiempo en mi bañera, mis manos comienzan a arrugarse. Me sacan de mi refugio seguro al oír mi teléfono sonando. Meh, para cuando salga de la bañera ya será demasiado tarde para contestar de todos modos, así que decido dejar que suene mientras salgo lentamente de la bañera. El teléfono deja de sonar mientras tomo una toalla para secarme el cabello. Antes de poder pasar a secar mi cuerpo, escucho el teléfono sonar de nuevo. ¡Bah, qué impaciente! Quien sea, puede esperar un poco después del día que he tenido. Para cuando termino de secar mi cuerpo y envolverme la toalla, comienza a sonar de nuevo. Esta vez decido salir del baño y revisar mi teléfono en la mesita de noche, para ver que en realidad es Alfa Culio llamándome. Los nervios comi

