TIAM Volver al palacio fue como caminar sobre los escombros de una manzana que se me había podrido en las manos. No había recibido una bienvenida. No la pedí y mucho menos la necesitaba, solo fueron dos dias de viaje. El que busca aplausos cuando regresa, no merece gobernar. El aire estaba denso, tan cargado de sospechas y mentiras que podía saborearlas al respirar. Sue bajó del vehículo primero. Con su frente en alto y su típica altivez. No como una princesa caída en desgracia, sino como una pieza recuperada que sabía demasiado. Le seguía Edric, su ahora esposo, con su expresión indescifrable y ese porte de sumisión que nunca había perdido, ni siquiera cuando lo creí traidor. Y yo, bajé último. Cuando me vieron bajar del siguiente auto. El silencio se esparció como pólvora entre los

