El flamen maldice la frontera del RubicónDe vuelta a las líneas del Rubicón, el flamen decidió hacer sagrada e inexpugnable para César una nueva línea roja. Hizo pintar una línea roja en el suelo a lo largo de un arroyo73 y se puso a lanzar anatemas mientras avanzaba a lo largo de esa línea. Cada cierto rato bañaba una rama de roble con las hojas dentro de una copa llena de agua consagrada y rociaba con gotas el área por la que pasaba, lanzando maldiciones contra César si la violaba. Algo muy importante: añadió de nuevo que si no eran los dioses los que fulminaban a César, lo habría podido hacer cualquier otro, jurando y respirando juntos, en cualquier tiempo y lugar. Y fue esto último lo que puso en marcha una venganza histórica a toda costa, alimentada por las tradiciones y las leye

