Cataleya. Me metí a la ducha al mantenerme casi cinco minutos meditando conmigo misma frente al espejo. Siempre me había caracterizado una chica con una autoestima por las nubes, una Diosa en su máximo esplendor, pero esta noche al tener siete minutos junto a cada uno de esos chicos mi autoestima se había elevado muchísimo más. Literalmente mi seducción era mi mejor amiga y gracias a eso conseguía todo lo que quería y eso me encantaba, era una jodida reina. Dejé que el agua cayera en mi cuerpo y cerré mis ojos, no pude dejar de pensar en que se sentiría tener a esos cuatro chicos en mi cama besándome, acariciándome y haciéndome suya. Cuando era pequeña siempre jugaba con Barbies, una navidad le pedí a mi madre que me comprará dos Ken y ella lo hizo, desde ese momento mi Barbie tenía do

