Seis meses después, Madrid-España 9:31a.m —Aaron —dice una chica que acababa de llegar al taller. —mi padre necesita que vayas a recoger las nuevas piezas importadas. —Creía que eso sería responsabilidad de los repartidores —responde a modo de queja y se limpia la grasa de las manos con un pañuelo que le lanza en la cara a la chica. —¡Oye no seas asqueroso! —le reclama ella cuando se quita el trapo del rostro. —Es grasa de tu auto, la próxima vez aprende a conducir —dice Aaron y se acerca al lavadero para terminarse de limpiar las manos con jabón. —Perdona por no ser una amante de los motores como tú —le replica la chica de estatura promedio y piel morena con cabello obscuro. —Es mi trabajo, así debo ser —se coloca una buena cantidad de jabón en las manos para frotarse con fuerz

