Una palabra, que llevaba miles de sentimientos en ella fue capaz de destruirlos a ambos en cuestión de segundos. Capaz de destruir todos sus momentos juntos, todas esas sonrisas y las horas que pasaban hablando sin mirar el reloj. Una simple palabra dicha en segundos destruyó una relación del doble e incluso muchísimo más del triple de tiempo que le tomó a Aaron para decirla. Y lo peor es que esas manchas son permanentes, aunque intentes olvidarlo, aunque intentes sanarte cambiando y limpiando todos tus problemas y amarguras, olvidando toda esa situación, algún día te mirarás al espejo y te darás cuenta de que sigue ahí como un recordatorio de por vida. Que te dirá que las cosas no siempre son cómo crees, que la existencia es dura y amar es más complicado que solo decir palabras bonitas. Y

