Al día siguiente entró como una tromba a la oficina de Robbie que al verlo se puso pálido. Se acercó hasta su sillón de oficina y lo agitó por las solapas. — TE DIJE QUE DEJARÁS EN PAZ A EMA — PLUM puñetazo, pero esta vez Robbie se defendió y entre puñetazo y puñetazo salieron de la oficina donde todos los miraban asombrados. — ¿ Se puede saber qué demonios está pasando aquí ? — era su tío. Un milagro viviente verlo a esa hora y el pie en la empresa. Nico empujó a Robbie, a esa altura ambos tenían golpes. La ceja de Nico tenía un corte, igual que la boca de Robbie. Ambos sangraban — Pasa que éste mocoso no entiende cuando no debe meter las manos en algo que no es suyo — dijo Nico enfurecido. — ¡ Jajaja! ¿ Ema es tuya? ¿ Que acaso es de tu propiedad? ¿ Le vas a poner un sello como a

