Los rayos de la luna alumbraban la habitación donde estaba Lucia, recostada en la cama y sin poder conciliar el sueño, aún no había noticias de su madre o de Alicia, pudo ver a Samuel recostado en el sofá, al parecer tampoco podía dormir. Aún no se acostumbraba a la nueva actitud de Samuel, pasó de ser un hombre frío e inexpresivo, a uno cariñoso y protector. —¿Quieres preguntarme algo? —dijo Samuel al sentir la mirada de su esposa. —No, solo me es difícil dormir. Samuel se levantó para sentarse en la cama junto a ella, los dos estaban desvelados, y qué mejor que acompañarse en estos momentos. —Si quieres podemos cambiar, el sofá puede ser algo incómodo. Samuel negó con la cabeza, mientras prendía la lámpara de la mesa de noche. —Podemos hacernos compañía, mientras logramos dormir.

