Lucia sentía mariposas por todo su cuerpo, no sabía cómo reaccionar ante estas nuevas sensaciones que embargaba todo su ser, — Samuel para— dijo con la voz agitada por falta de aire — yo aún no…— él sonrió, acarició sus mejillas color carmesí y dándole un beso en la frente y se acostó junto a ella abrazándola. —¿No tienes más preguntas? Lucia sé acomodando tímidamente en el pecho del hombre que la hacía sentir un escalofrío por todo su cuerpo preguntó — ¿Qué pasó exactamente con ellas, solo sé lo que la gente rumorea? —¿Qué soy un asesino? Los dos rieron, ya que una de las hipótesis era esa, que él se aburrió de sus novias y ordenó desaparecerlas. —Si, pero sé que no es verdad. Samuel asintió, ayudando a su esposa a levantarse se sentó y guio a Lucia para recostarse en su pecho—Siemp

