Capítulo 4
- Señorita la necesito en mi oficina . – con su vos monótoma , me llama.
- Ahora.. – me cortó antes de responder , suspiré.
idiota
Cuando llegué temblorosa, sentí que mi mano temblaba sosteniendo el picaporte, lo giré y suspiré. La puerta se abría lentamente.
Mi jefe ni siquiera me dirigió la mirada.
Tan típico de el.
-Camila necesito que me des los informes de la semana que te pedí por correo.
Ay correo, esperen.
Dijo Camila.
Quien se llama Camila.
Miré hacia atrás extrañada , fruncí el ceño y le miré.
- ¿Hay alguna otra Camila en mi oficina?.
- Es que usted siempre me llama Carolina , hasta ya me acostumbré a su falta de memoria.
- ¿WHAT? – me miró perplejo ante mi sinceridad.
- No es que seguramente para alguien tan importante como usted , mi nombre no significa nada ..
- Silencio me haces doler la cabeza.
- Oh cual – estaba a cuadros mi jefe.
- Huh..
- Digo perdón si se entiende que la cabeza de arriba , no digo que con mis pañabras..
- Callese mejor.
- Disculpe enseguida le traigo lo que me pidió.
- Camila. – sonaba tan jodidamente bien mi nombre en sus labios que suspiré , y el me miro extraño pero continuó – le voy a dejar un paquete con la ropa que deberá usar .
- Pero..
- No confío en lo que se valla a comprar y no quiero que me haga pasar vergüenza.
- Oh por cierto tenga la tarjeta – se la tendí.
- Quedatela , asi no me tienes que estar pidiendo dinero cuando te envio a realizar un recado.
- De acuerdo señor.
- Puedes retirarte – dijo despectivo.
- Adios.
Cuando estaba en mi silla , me estiré hacia atrás y suspiré , una sonrisa se formó en mis labios.
- ¿Qué te tiene tan enamorada ? – puso su mano en su rostro y dijo pensativo – adivino tu jefe.
- Supo mi nombre , vamos a la cafetería y te cuento.
Nos dirigimos ambos a la misma , cuando nos sentamos en una mesa del fondo comenzamos a hablar.
- ¿Y bien?
- Te mostraré – le tendí el teléfono .
- Oh valla asi que reconoció que te preocupas por el.
- Si – sonreí ampliamente.
- Puede ser una esperanza , pero Cam recuerda que el siempre anda de falda en falda.
- Ya se – hice una mueca triste – tan difícil es que me note aunque sea, siempre me preocupo por el , lo amo por lo que es .
- Cam aveces si amas a alguien es mejor que lo dejes ir.
Como que esa frase coincidió, porque mi jefe estaba con una rubia en el pasillo coquetando ell uno con el otro , y Eric notó mi mueca triste y suspiró.
- Ya se pero me duele – no pude evitar que una lágrima callera en mi mejilla.
- Tranquila eres hermosa – me abrazó y me quedé ente sus brazos varios minutos . Luego acercó sus labios a mi oído pero no me hizo estremecer – Tu jefe esta mirando hacia nosotros.
- Seguro me quiere pedir algo – refunfuñé.
- No creo , esta apretando los puños , creo que me va a matar.
- Eric el no está interesado en mi, para el soy una mierda en el suelo que sigue su zapato.
- Oh que romántica.
- Sabes que , estoy cansada de ser la sobra – tomé su rostro perplejo y le besé , y a decir verdad no fue un mal beso , apretó mi cintura hacia el , y el clima se sintió de pronto caluroso y me olvidé de nuestro alrededor.Pero alguien nos separó bruscamente .
No podía estar mas sorprendida , Andres.
Estaba mas rojo que un tomate y en su mirada vi ¿Decepción? , ja que gracioso.
- ¿Qué esta mal contigo? – le encaré , el me miró perplejo y rojo.
- Eres mi empleada y te estas besando en medio de toda la empresa – lo miré mas enojada.
- En este horario no lo soy , es mi descanso cosa que muchas veces usted olvida y me hace trabajar muchas horas más. Además usted recién estaba besándose con una rubia .
- ¿Y?
- Yo también puedo besar a quien quiera.- me paré de mi asiento de brazos cruzados.
- No frente de mi – lo miré perpleja.
- Porque no.
- Porque eres mia.
- ¿Que?
- Digo mi secretaria , no queda acorde que estes en estas situaciónes.
- Bueno nos besaremos a escondidas .
- Sigue con tu descanso.
- Ok.
- Ok
- Ok- lo miré nuevamente mal.
- Ok .
Argggg , gruñí.
Eric estaba perplejo en su lugar.
- Si no supieran que son jefe y empleada , creería que eran recién casados.
- Vete a la mierda – rodé los ojos y caminé a mi cubículo.
- Estuve una hora terminando su encargue.Con todo el orgullo me dirigí a la oficina.
- Señor lo que .. –estaba la rubia encima de su regazo , gruñi y le tiré la carpeta en el escritorio. – Señor no es ético que esté en estas situaciónes en la empresa – sonreí al ver la cara roja de la rubia teñida.
- Retirate – miró a la rubia .
- Bien con permiso – Sostuvo mi brazo antes de salir y quedé estupefacta ante su agarre.
- Camila.
- ¿Que? Tengo un cacho de ensalada en el diente – lo miré duditativa, sorprendentemente lanzó una carcajada .
- Puedes retirarte.
- Con su permiso – susurré.
Oh demonios que había sido eso , no observé el correo estaba cansada tanto física como mental.
Eran las 21hs , ya estaba caminando a esperar un colectivo que me llevara a casa , estaba haciendo frio asi que me abracé a mi misma.
Eric no podía llevarme tuvo que salir antes.
Asi que estaba yo, la oscuridad y la fria calle.
- Te pago un taxi – eso es lo más amable que Andrés me ah dicho, les juro.
- No se preocupe.
- De verdad , ahora lo llamo .
- Gracias.
- No te acostumbres – me miró arqueando una ceja.
- Pff – suspiré y me senté en el asiento de espera. Cruzando mis piernas. Pero sentí una mirada sobre mi, mi jefe estaba mirando mis piernas desnudas.
- ¿What? – le pregunté que no estaba de humor.
-Ahora viene.
- Bueno puede irse – miré a otro lado.
- Me quedaré.
- Oh tanta bondad en un día , no tiene señor fiebre.
- No te pases.
-Pff.
- Deja de rodarme los ojos.
- Son mis bellos ojitos.
- Ehh ¿?
-Nada.
- Bueno.
- Bueno
- Quedatela – colocó su abrigo en mi.
- Gracias.
- De nada .
Y hay estamos los dos esperando un taxi , y su auto okm en la acera esperando por el . Había sido un día extraño pero la verdad interesante.