LEILA Estoy alucinando, ¿en qué momento me cambio la vida? Mis amigos que eran comunes ahora son discípulos. Dylan, pertenece a la muerte y Raíl a la vida, y Drake. Bueno, él no era mi amigo, solo un amargado que me irrita y que era capaz de entregarme a sus ancianos sin chistar, porque quería ver mis huesos ardiendo en el infierno; y los tenía a todos en el mismo lugar. ¡Qué desastre! —¿¡Quién eres!? ¿¡Cómo te atreves!?—le grita Drake. —¡Quién sea va a pagarlo muy caro! ¡No te acerques a ella! —menciona Dylan. Raúl me observa y se me acerca susurrándome. —Tus verdugos tienen pésimo humor y el otro es bastante posesivo contigo, —señalando a Dylan. —Si, ellos son... ¿Tú, qué haces? ¿Desde cuándo eres esto? —Desde que era un niño. —No habías dicho nada, eso no se hace. —Reclame

