Los momentos cómodos no lo son por casualidad, hay una planeación detrás de ello. Por eso me decidí a seguir tratando de buscar lo que fuese que le resultase cómodo a Elle. Todavía tenía la excusa de que me pidiese algo, y hasta que ella no lo hiciese, teníamos algo pendiente. Esa fue la razón de que Elle me hubiese sacado de mi zona de confort, otra vez. ¿Cómo? Me encontraba en el estacionamiento de un... supermercado. Esperándola porque al llamarla, en lugar de aceptar mi invitación a comer, en un sitio que sabía le gustaría por la calidad de su comida, me devolvió que debía comprar cosas para el cumpleaños de su sobrina. Su sobrina... ¿Había pensado en que Elle era la tía de una niña de cuántos 5 o 6? No. ¿Había pensado que pasaría este día comprando piñatas rosadas y similares? No.

