Llegada a mi casa temporal, Jacinto me recibe con una buena cena como siempre, pero hasta su comida ha perdido sabor para mí. Todo lo que tenga que ver con esta casa me enferma hasta el punto de sentir el estómago revuelto. ¿Cómo llegué a apreciar más la comida de cafetería a la comida de un chef profesional sin limitaciones económicas? Aidan. —¿Cómo te pareció la cena de esta noche? – me cuestiona emocionado Jacinto sentándose a mi lado en la mesa. Ya había finalizado la comida. —Estuvo rica. Gracias por la comida – le contesto cansada. Pero él me ve preocupado. —¿Qué te pasa Elle? Has estado tan rara últimamente. Pareces muerta en vida. —¿Muerta en vida? ¿No me conociste así Jacinto? Estoy mucho mejor ahora. —Sí pero antes tenías esa chispa de “muéranse bastardos” en tus ojos, ah

