CAPITULO OCHENTA Y NUEVE

1107 Words

**ALONDRA** Vi cómo su rostro se transformaba en cámara lenta. Fue como observar el amanecer: primero la sorpresa, como el primer rayo de luz. Luego el alivio, extendiendo colores cálidos por sus mejillas. La preocupación apareció brevemente, como las nubes que cruzan el cielo al alba. Y finalmente, la esperanza se instaló en sus ojos como el sol, conquistando completamente el horizonte. —¿Cómo? —preguntó, acercándose con pasos lentos, como si temiera que el movimiento brusco pudiera romper este momento frágil. —Eso no importa ahora. Y realmente no importaba. Alexander había plantado un jardín en el desierto de nuestra desesperación, y yo no iba a desperdiciar ni una gota de esa lluvia bendita cuestionando de dónde venían las nubes. —Lo que importa es que ya no tienes excusas para no

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