**ALONDRA** Me aferré a su camisa como si ese toque fuera la última línea de vida que me quedaba, como si ese beso fuera el único hilo que me mantenía a flote en medio de la tormenta. Y, por un momento, lo fue. Cuando nos separamos, apenas unos milímetros, él me miró con una intensidad que me desarmaba por completo, como si quisiera grabarme en su memoria, como si quisiera que la imagen de ese instante quedara sellada en su alma. Yo no dije nada. No podía. El corazón me latía con fuerza en la garganta, y el aliento aún permanecía atrapado en sus labios, en ese sabor que dominaba todos mis sentidos. Solo bajé del coche, con las piernas temblando, sintiendo que en mi boca aún ardía esa chispa de su beso. Con esa certeza profunda en mi interior de que ese momento no se olvidaría jamás, que

