Bruna El mundo seguía detenido en ese segundo absurdo. Las luces del árbol parpadeaban sobre nuestras cabezas, la gente murmuraba felicitaciones, Chelsea respiraba como si estuviera a punto de desmayarse, Aaron parecía haber perdido el color del rostro… y yo seguía en brazos de Cole, con el anillo brillando en mi dedo. Podía sentir el corazón de él latiendo contra mi pecho, fuerte, insistente, como si quisiera recordarme que, a pesar de todo el caos alrededor, había algo inamovible en medio de la tormenta. Me dejó en el suelo despacio, sin soltarme del todo. Sus manos seguían en mi cintura, como si tuviera miedo de que desapareciera. —Bruna… —susurró, buscando mi mirada para asegurarse de que seguía ahí, de que no me había arrepentido en cuestión de segundos. No lo había hecho. Porq

