Como lo prometió, estuvimos el tiempo necesario en la celebración, no volvió a dejarme sola, incluso me llegó a preguntar si quería irme a cambiar, sé que me trajeron un vestido fabuloso para la recepción, pero era una lástima tener que quitarme mi vestido de novia. Ahora estamos por regresar a la mansión
- ¿te gustaría que pesáramos por algo para cenar? – me aprieta suave-mente mi rodilla
- Me encantaría, pero no puedo andar así, no quiero que los paparazzi nos persigan –pongo mi mano sobre la de él – llévame a casa
La suave música hace que mis parpados se vuelvan pesados. Sé que me he quedado dormida, ya que una suave voz intenta despertarme; unos suaves labios me besan. Lentamente me voy despertando, sé que hemos llegado porque voy de nuevo en brazos del señor H.
- Bienvenida a casa señora Harrison – las tenues luces me despiertan por completo
- Gracias por el detalle - Es como si fuera una delicada pluma, me lleva a la terraza, todo el camino está iluminado por velas y pétalos de rosas.
La noche es increíble; parece ser que ha sido trabajo de Jack. Huele divinamente
- Veo que alguien tiene hambre – me apena mucho
Con mimo me deja en la silla; este hombre es elegancia pura, toma asiento frente a mi
- Y ¿bien? Pregunta todo lo que quieras – cambia su gesto gentil a uno serio
- ¿Por qué la urgencia de casarnos tan rápido? – quito la tapa del plato y me encuentro con un exquisito filete y verduras salteadas
- Estaba cansado de estar solo y tú necesitabas un esposo, así que accedí – dijo sin preocupaciones
- ¿A caso no tienes alguna amante? – pincho un trozo de carne y lo mastico, mientras espero su respuesta
- Ninguna digna de llevar el apellido Harrison – casi me atraganto al escuchar eso
- ¿Me explicarás por qué necesito un esposo? – busco su mirada
- Para no estar sola, como yo – comienza a comer
- ¿Qué pasará si no logro enamorarme de ti? – bajo la mirada
- No te pondré condiciones, ni fechas. Sabré si te enamoras de mí o no; en caso de que no funcionemos, te dejaré libre – pero siento que no me la podrá fácil.
Es como si me conociera perfectamente, toda mi vida me han estado presionando para hacer cosas que nunca me han gustado. Desde como sonreír, que comer, que clases tomar; aunque terminé una carrera y la amo, pero no es lo mismo tomar mis propias decisiones
- Nicole, dejaré que hagas lo que quieras, siéntete libre, quiero que seas tú y no la chica que aparece en los titulares de revistas de cuarta; te apoyaré en todo; pero quiero que seas muy sincera contigo y conmigo
- ¿podemos ser amigos? – digo tontamente – siempre me he sentido sola
- Amigos, novios, amantes y esposos; seremos eso y más – sus palabras son tan dulces. Continuamos hablando de tonterías.
Descubro que él es hijo único, heredero del imperio Village Paradisse, los famosos cruceros y complejos hoteleros de lujo. Así que su responsabilidad es impresionante, practica ciclismo de montaña, incluso él es feliz en su casa de Montreal, rodeada de árboles y una hermosa laguna. Es el lugar que ama sobre todas las cosas, donde siente que puede ser el mismo, sigo escuchando cada una de sus historias y comienzo a comprenderlo perfectamente, es una versión mía, pero en masculino. Ha escuchado mi música y llegó a ir a un concierto.
- En ese momento quedé perdidamente enamorado de ti – se encogió de hombros
- Jamás me habían dicho eso, en realidad nadie ha sido honesto con-migo; buscan fama, me terminan y venden fotos a los periodistas; a veces quisiera tomarme un respiro y alejarme de todo esto
- Hazlo, no permitas que sigan decidiendo por ti – como si fuera fácil
- No es fácil, me siguen presionando, ojalá pudieras ver lo que hay detrás de todo esto – me levanto y me alejo de ahí
Ni sé a dónde demonios voy; termino en la habitación, donde hay millones de regalos, quizá después los abra y agradezca el gesto, me quedo mirando la vista, desearía ser libre. Me rodean unos fuertes brazos
- No vuelvas a irte así, no quiero que estés triste
¿De dónde sacaron a este hombre?, sé que puedo ser caprichosa, impulsiva y siempre me dejaban sola, en cambio él, está aquí
- Perdóname por ser tan impulsiva
- Tranquila – sé que quiere decirme algo
- ¿Qué quieres decirme? – lo noto nervioso
- ¿debo preocuparme por algún amante? – se muerde el labio
- ¿Qué? Me doy la vuelta para estar frente a él
- No hay nadie y si lo dices por el hombre donde …- No es novedad que al señor H. me quiera estar besando así impulsivamente.
Es como si deseara algo más, sí, quiero estar en la cama con él; con desesperación lo sigo besando, quiero sentirlo, tocarlo, hacerlo mío, sus manos recorren mi espalda y siento como baja lentamente el pequeño cierre de mi vestido, trato de quitarle la chaqueta.
Lo voy empujando para entrar a la habitación. Su mirada está cargada de deseo, se quita la chaqueta y el chaleco, dejándolo en uno de los sillones. Alcanzo el broche del vestido y él se desabotona la camisa, se deshace de los zapatos. Voy deslizando lentamente el vestido por mis hombros, no llevo brasier. El señor H. repasa mi cuerpo, no me muevo, sigo quieta, el vestido cae bajo mis pies, me quedo solamente con el liguero y la diminuta braga. Camina hacia mí y me ayuda a salir del vestido. Término de quitarle la camisa y le desabrocho el cinturón, seguimos besándonos tan apasionadamente, sigo desnudándolo. Lo llevo directamente a la cama y se sienta; sin dudarlo me subo en él, me llena de besos por todo mi cuello, su mano recorre por mis pechos, lo invito a que los chupe, sujeta mi pezón con su boca, mordiéndolo suavemente, comienzo a tener una sensación gratificante, placer puro.
Hace lo mismo con el otro. Me sujeta fuertemente y damos la vuelta, dejándome debajo de él, sigue llenándome de besos por todo mi cuerpo, recorre mis piernas y me quita los Jimmy Choo. Mi respiración es tan acelerada y me siento tan mojada que lo deseo desesperadamente. Por un momento se queda pensando, como si todo esto fuera un error. Se pasa la mano por el cabello y siento que se aleja, me levanto rápidamente y le sujeto la mano
- ¡por favor! – sigo tan excitada – quiero que esta noche me hagas tuya
- Solamente mía y de nadie más – va directamente al baño y escucho que abre un cajón, regresa con unos paquetes plateados
Me acomodo nuevamente y lo invito a que siga probando mi cuerpo, me quito la braga y abro las piernas, su respiración es mucho más salvaje
- Tócame, soy tuya – susurro pegada a su pecho
Son palabras que le han gustado, se deshace de su bóxer n***o y deja ver el gran tamaño de su m*****o, está demasiado dotado, latente, desesperado por darme placer. Rasga el paquete y comienza a ponerse el preservativo.
- Te haré el amor, haré que me desees cada día, tarde y noche – no puedo apartar la vista
Toma mi pierna y me jala para estar a su altura, toma su m*****o y comienza a restregarlo en mi entrada, comienzo a moverme desesperadamente, quiero que me penetre; voy abriéndome lentamente. Tiemblo de placer, sus movimientos son lentos, pero exquisitamente delicioso. Sigo con los ligueros, trato de quitármelos, pero él no me deja
- Quiero que los dejes – logra decir entre jadeos
Nuestros cuerpos chocan, estamos en sintonía; sin salir de mí, me carga y me lleva hasta la pared; su m*****o ha entrado en su totalidad en mí y eso me hace gritar más. Se adueña de mis gemidos y mis besos. Estoy locamente perdida, me he dejado llevar por la pasión. Estamos muy cerca del clímax, sube el ritmo y explotamos al mismo tiempo; ¿raro? ¡Si!, jamás había llegado al orgasmo al mismo tiempo. Sigue besándome y me sigo aferrando a él. Tenemos toda una noche por delante, llena de sexo.
Me despierto con una extraña sensación de felicidad, después de lo sucedido y de estar haciendo el amor en la ducha. Está a mi lado, dormido. Trato de tocarlo, pero no quiero despertarlo
- Puedes tocar lo que quieras -sigue con los ojos cerrados
- No quería despertarte – trato de alejarme, pero no me lo permite
- Ven – me acomodo en su pecho – me tomaré unos días, desearía llevarte de luna de miel, pero el jueves tengo una reunión y me fue imposible reagendara
- Tranquilo, ya tendremos tiempo
Recuerdo haber leído en el acuerdo prenupcial que si el señor H. requería que yo fuera de viaje de negocios con él, tendría que aceptar sin excepción.
- ¿es viaje de negocios? -debo prepararme
- No, me reuniré con la gente de Sunset Palm
- Así que el imperio de cruceros quiere más – digo en un tono un poco burlón
- Queremos ser el número 1 – comienza a hacerme cosquillas
- ¡no, nooo, nooo! – comienzo a reírme a carcajadas
Me levanto de golpe y él hace lo mismo, estamos corriendo desnudos por toda la habitación, trata de atraparme, pero soy mucho más hábil que él. Tomo un albornoz y trato de ponérmelo, pero él me atrapa. Me lleva en brazos
- No te atrevas – corre en dirección de la alberca - ¿preparada?
De un salto y caemos en la alberca, me sujeta con fuerza para que no me lastime ni trague agua. Salgo a flote y él está riendo.
- Eres hombre muerto – nado hacia él y trato de hundirlo, pero él es mucho más fuerte
- Y tú eres hermosa – lo rodeo con las piernas
Este momento de la mañana ha sido increíble, no dejamos de besar-nos y reírnos; desgraciadamente tuvimos que ponernos nuestras batas, ya que nos interrumpieron con el desayuno. Su anillo resplandece con el brillo del sol, es tan atractivo leyendo el diario y bebiendo café. Tengo infinidad de mensajes de Marianne, quiere que le cuente todo, así que solo me limito a responderle que todo bajo control. Sé que pensaba hacerle la vida miserable al señor H. para que me diera el divorcio, pero ahora quiero conocerlo más.
Todo internet estalló con la noticia de mi repentina boda con el gran empresario Axel Harrison. La foto del primer baile es la que me impacta, parecemos dos enamorados; a decir verdad, es muy extraño iniciar así un matrimonio. La abuela es la que tiene toda la atención de los me-dios, la nieta de la ex Miss Universo ha contraído nupcias, ¿será que deje de ser la reina de los escándalos?, no quiero continuar; así que reviso mi mail.
Tengo invitaciones para eventos a los que decido no ir, pero hay un evento al que no puedo faltar “Tomorrowland”, incluso ya está preparado el viaje.
Al finalizar su desayuno, se disculpó, tenía unos asuntos que resolver; aproveché para ir a la ducha y poderme arreglar, el inmenso armario me volvía loca, pero aun así decidí algo mucho más cómodo, unos shorts pequeños, un top y una gran sudadera, elegí unas medias largas y unos tenis blancos. Peiné mi cabello rojizo con dos chongos y mi delicado maquillaje: entre los regalos miré que hay perfumes Dior, así que elegí ponerme un poco.
Sé que me aburriría, así que fui a mi rincón, mi habitación creativa; emocionada coloqué un lienzo y comencé a trabajar en un atardecer; recuerdo que desde niña siempre he tenido una gran fascinación. Así que comienzo a mezclar colores. Miro satisfecha al tener el tono que deseo. Tomo el control a distancia para poner un poco de música, así podré concentrarme un poco mejor.
Me ha encantado como se desliza la pintura en el lienzo.
- Al parecer te gustan los atardeceres – parpadeo varias veces
Está recargado en la pared, tiene las manos en los bolsillos; tiene un aspecto muy relajado con ese pantalón de lino blanco y su camisa entreabierta, deja ver sus músculos.
- Mucho – continúo pintando
- ¿te gustaría ir a la playa? – limpio el pincel y lo miro
- Me encantaría, pero siento que nos estarían acosando – y me molesta que lo hagan
- Conozco un lugar, ahí nadie nos podría molestar
Accedo ir, sería bueno seguir conociéndolo. No me sorprendo cuando entro a la habitación y encuentro dos equipajes, así que solo voy en búsqueda de unos lentes Gucci. Durante el camino solo siento como me mira, no sé qué preguntarle
- Estamos por llegar – a lo lejos miro una hermosa casa a pie de playa
Estaciona el gran Bugatti Divo; el lugar parece demasiado tranquilo y alejado del caos.
- Bienvenida a casa nena – me toma en brazos y me lleva al interior
- Al parecer harás esto en todas las casas – menciono
- Eres mi esposa, así que si – responde satisfecho
La casa es impresionante, me deja en una de las barras de la cocina
- ¿te parece si comemos en la terraza?
- Me agrada la idea
Comienzo a buscar ingredientes en el refrigerador, pero veo que hay recipientes con comida ya preparada, así que saco algunos y los pongo en el microondas, el señor H. está colocando la mesa.
Me quedo embelesada viendo cada uno de sus movimientos. Su perfil es asombroso, rasgos gruesos y muy varoniles, esa barba muy arreglada, su cabello n***o un poco despeinado, pero le da ese aire relajado. El sonido del microondas hace que reaccione; estoy dando unos pequeños toques a los platillos, huele divinamente esta pasta
- Déjame te ayudo – tomando los platos
Ha estado muy atento en todo lo que hablo con él, desde mis inicios de la carrera hasta mis grandiosos escándalos; no me siento orgullosa de que siempre saquen historias tan patéticas.
Jamás han creído que me acosan, en la calle siempre hacen que me enoje y pierda los estribos, todo lo hacen para tener una foto escandalosa.
- Esa es la razón por la cual quiero tomarme un año – termino de beber mi vino
- ¿Qué te lo impide? – su gesto cambia
- Mi asistente, la abuela y todos los que me rodean; me exigen nuevas canciones, confirman giras y de verdad quiero tener tiempo para mí – suspiro – sé que sueno muy caprichosa, pero de verdad quiero sentirme libre
- Deberías de cambiar ese equipo, puedo ayudarte – pongo los ojos como platos - Eso sería un gran problema, prácticamente la abuela es quién decide
- Recuerda que ahora ya no estás sola, me tienes a mí – eso me hace sonreír tímidamente
- ¡Hey! Mírame – y lo hago – nadie debe obligarte a hacerte lo que tú no quieras
- Debo confesar que no quería casarme – por fin puedo decirlo
- ¿y qué te hizo cambiar de opinión?, pudiste rechazarme – tenza la mandíbula
- Sinceramente, tu voz
- ¿mi voz? – se suaviza su rostro y ríe
- Sonaste muy… como decirlo… ¿Sensual?
- ¿sensual? – suelta la carcajada
- ¡Hey!, ¡no te burles! – le tiro la servilleta de tela y la atrapa
- No me burlo, jamás me habían dicho eso, digamos que eres…
- ¡La primera en decirlo! – decimos al mismo tiempo
Él me confesó su amor por mí, siempre he sido como su crush, que jamás pensó que aceptaría casarme con él; está muy dispuesto a conocerme y apoyarme en todos mis planes y proyectos. Fue muy extraño que me confesara sus sentimientos, pero es demasiado sincero con todo lo que escuché. Es como si nos conociéramos de años, estamos dándonos la oportunidad de darnos respuestas.
Esa misma tarde, aprovechamos para dar un paseo por la playa y con-templar el atardecer, maravilloso regalo. Aproveché para sacar mi cámara y hacer algunas fotos; así sin avisar le hice algunas, al darse cuenta se queda quieto y deja que siga con mi trabajo.
- Debemos tener fotos – camino plácidamente a su lado
- ¡no se diga más! – me quita la cámara y nos hacemos fotos juntos
Siento que tengo arena metida hasta…; bueno, voy a la ducha, me quedo mirando la gran regadera que hay; está a la intemperie, junto con la tina
- ¿prefieres un baño en la tina o en la ducha? – me muerdo el labio
- En definitiva, ducha, quizá mañana podamos estrenar esa tina – sonrío con descaro
Voy en búsqueda de mis jabones, al regresar, él está dentro de la ducha, con los ojos cerrados. La imagen es tan cautivadora, sus duras nalgas y esa espalda. Hasta los malditos movimientos que hace son perfectos. Me desnudo rápidamente para entrar con el bajo el chorro de agua, dejo caer mi melena, que cubre mis pechos; no puedo resistirme y abrazarlo por la espalda. Sus manos sujetan mis manos con delicadeza.
El agua cae por nuestros cuerpos, dejando que este momento sea muy sensual, no es necesario que digamos algo, es más que suficiente las ca-ricias que nos damos. Quedo frente a él y con desespero voy por sus perfectos labios, él me sujeta de las nalgas y con facilidad me carga, así lo rodeo con las piernas y los brazos. Siento su palpitante m*****o en mi vientre
- ¿tomas la pastilla? – noto su desesperación por hacerme el amor
- Si – digo entre jadeos
- Bien – de nuevo se ocupa de mis labios
Las caricias van en aumento, el roce de su m*****o me excita demasiado, estoy tan mojada; introduce uno de sus dedos y suelto un gran ge-mido, sigue el toqueteo en mí ya hinchado y palpitante clítoris. Llevo mi mano para tocarlo, es tan suave sentirlo, pero lo necesito dentro de mí; así que lo guío a mi entrada.
- Nena esto es el maldito paraíso – sigue besando todo mi cuerpo
Sus suaves movimientos hacen que disfrute cada vez más, me complace totalmente; entra y sale de mí con gran precisión. Nuestros cuerpos chocan, de mi garganta sale un gran gruñido
- Tú placer es mío– su mirada salvaje lo dice todo
- Solo tuyo – me aferro demasiado a su espalda
El ritmo es más intenso, siento que estoy a punto y él también, más y más; hasta que ya no podemos y siento como me llena de su semilla hasta el fondo. Nuestras respiraciones están muy agitadas. Seguimos unidos y ninguno quiere separarse. Sigo besándolo con ternura.
Mientras me hidrato mi cuerpo, él sale en búsqueda de un refrigerio y algo para beber. Saco una diminuta tanga y me pongo una playera del señor H. Su aroma inunda mis fosas nasales; me estoy haciendo adicta a él y eso que solo llevo de conocerlo dos días.
- La ropa está de más nena – deja la comida en la cama
- Eso parece – me deshago de la playera y solo quedo con la tanga
Nos acurrucamos en la cama, mientras vemos una película; comemos algo y volvemos a hacer el amor, después continuamos viendo la película y así lo repetimos durante toda la noche.
Estos días estar lejos de toda la multitud y responsabilidades nos han ayudado bastante. He conocido muchas cosas de él, también lo he visto muy risueño, serio, relajado.
- Podemos regresar cuando quieras nena – me da un suave apretón
- Claro – me acomodo en el asiento
Comienzan a llegarme mensajes de todo mundo, incluyendo de la abuela.
Aún no llego a casa y ya estoy abrumada.