Por fin estamos en casa, mi pequeña Sally al vernos salta emocionada; no pudimos tenerla mucho tiempo en New York, ya que en los hoteles del señor H, tienen la regla de NO MASCOTAS; aunque es una ironía, pero no quise entrar en discusión con él. Era la primera vez que se disculpó el señor H y fue a tomar una siesta; sé que el viaje fue demasiado cansado, agregando que durante el viaje estuvimos teniendo sexo. - Jack, continuemos con mis clases de cocina – al verme sonríe Sí que he preparado de todo un poco, estoy contenta con el resultado - Iré a ver al señor - Claro, señora – hasta el momento no quemé la cocina Al entrar a nuestra habitación, está completamente en silencio y muy oscuro, así que con mucho cuidado prendo la luz de la mesilla de noche. Miro

