Matt vio la tensión en el rostro de Emily, el cambio en su expresión, la forma en que su piel se apretaba mientras apretaba los dientes con ansiedad. Él observó como la piel de gallina le erizó su cuerpo, y como luchaba por permanecer en su posición, y al mismo tiempo notaba su deseo desesperado por huir. Estaba orgulloso de que se las arreglara para permanecer en su lugar, aunque apenas podía controlar el miedo en su voz cuando finalmente respondió. —Sí, señor —susurró ella, tristemente. Matt logró contener la sonrisa que quería posarse en su rostro, y evitó atraerla entre sus brazos para calmar sus temores. La semana anterior, Paul había repasado esta situación con él cientos de veces, estudiando la escena, y valorando todos los posibles escenarios resultantes de las reacciones de E

