– ¡Soldado! – gruño para que se de cuenta que estoy ayudándolo. Alza la cabeza confundido y me ve someter al cazador, en una llave mientras uso mi catana para alejar a otros contrincantes. Mientras le lanzo una apoyeta de bedayona – ¡ Hechala el cartucjo y disparale al corazón o ala cabeza ! – digo mientras la criatura bajo mis brazos se retuerce y gruñe. El soldado mexicano me ve estupefacto y duda así que tengo que ser mas claro– ¡Date prisa! ¡Disparale! – reacciona desenfundando un arma corta, saca un cartucho vierte el liquido, recarga en nanosegundos y le da directo al corazón. En cuanto cae muerto el primer objetivo el tiene claro lo que tiene que hacer, asiente hacia ami formando equipo, le acerco los objetivos para que les dispare en la cabeza o al corazón. A veces dispararles
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