Manizales-Colombia. María Paz realizaba un recorrido con las recolectoras de más experiencia en la hacienda, ellas le iban explicando las fechas de cosecha y el proceso de recolección del grano, luego de una larga caminata, se sentaron a descansar en las terrazas del cuartel de trabajadores. —Ya son las doce Eulalia, por favor que les lleven el almuerzo a todos los recolectores —ordenó la señora. Y se dirigió de regreso a su casa, mientras caminaba por los senderos varios niños salieron corriendo de en medio de las plantaciones, se pararon de golpe y a coro la saludaron. —Buenas tardes, patrona. María Paz los miró pensativa. —¿Y ustedes jovencitos por qué están por aquí? — cuestionó observando a cada uno—. Deberían estar estudiando —los regañó. —Doñita no se enoje, pues, vea lo que a

