—Hijo— insistió con una mueca, en segundos la situación fue otra, la decepción y la angustia nos miraban con sonrisas triunfantes, estábamos tan lejos, tan lejos de estar juntos. Una madre era la perfecta cura para cualquier hijo, pero en mi caso no era así, no había sido criado con aquellos valores, mi madre no me había querido a su lado, no había luchado por mi felicidad y libertad, solo había observado como me hundía y apagaba junto al hombre que amaba, ¿cómo podía mirarla con otra cosa que no fuera vergüenza?. —Sé que no lo estas, soy tu madre sé todo de ti— balbuceo intentando sonar comprensiva, sin embargo el recuerdo apareció; podía escucharla soltar excusas al verme con un impacto de bala que su esposo había causado aquella noche de abril. —Madre por favor, me estas haciendo perd

