- ¡Viva los novios! – grito por no sé cuánta vez mientras levanto mi copa de champán. - ¡Viva! – todos me siguen como idiotas, si yo solo quiero molestarles y encima me dan más cuerda para que siga gritando. Ha sido muy emotivo, las cosas como son. Diría que no me he emocionado, que a mí nadie me hace llorar y menos un momento tan pasteloso como es un casamiento, pero estaría mintiendo. Pese a que ya había visto de antemano a la princesita vestida de novia, cuando la volví a ver pasar por la especie de pasarela con el tarado de su hermano y con la música nupcial de fondo… Me fue imposible no soltar alguna lagrimilla. Hasta Kiara lloró y casi ni les conocía, pero es que ellos irradian tanto amor que es imposible que no nos lo transmitan a todos, además de que el discurso que ha dado tanto

