- No me digáis que no tiene algo de morbo estar el encerrado en un despacho de una iglesia con mi novia y mi ex – comento para quitar dramatismo al asunto, más las caras de las chicas no están por la labor de seguirme la broma – Vale, es una puta mierda todo – me cruzo de brazos y apoyo la espalda contra la puerta – Cuando me pongo nervioso siempre me pongo en modo bromista. - ¿Por qué mejor no te pones en modo cabeza pensante para sacarnos de este lío? – cuestiona Kiara sin saber qué hacer. - Creo que es obvio, hay que encontrar la siguiente pista y dársela al cura cabrón que nos ha encerrado. Así de simple, no sé por qué lo veis tan malo. - ¿Cuánta gente sabe del dinero escondido? – le pregunta esta vez a Jennifer – Pensaba que solo lo sabías tú y los que secuestraron a la hija del ma

