- No quiero que pienses que soy una persona borde o desconfiada, pero… ¿Se puede saber qué haces, idiota? – Mara me mira con una expresión extraña y puede que un poco enfadada. Ella está sentada en la cama y yo de rodillas con la oreja pegada a la pared para comprobar si en la habitación de al lado hay una mujer loca follándose a dos tíos. - Lo siento, ahora te explico todo – levanto la mano para que entienda que se tiene que callar – Intento escuchar, mantente en silencio un momento. - Ahora ya sé por qué te hiciste amigo de Jack y Scott – juega con un cojín manteniéndose en silencio y yo me cago en el arquitecto que creó esta casa, hizo las habitaciones demasiado insonorizadas, no escucho nada de nada. - Qué mierda – suspiro y me siento en la cama protestando – No quiero que haga nada

