—Sigo sin entenderlo —repito para que la persona con la que estoy hablando por videollamada comprenda que no se está explicando bien, no es que yo sea tonto—. ¿Qué son ahora? —Ay, estos chicos… —la princesita se frota la cara riendo por mi incomprensión— ¿Recuerdas cómo era nuestra relación al principio? —Sip, tú babeabas detrás de mis músculos y yo sucumbí a tu cuerpazo. —Y una mierda, me refiero a que nos gustábamos, pero todavía no quedaba claro qué tipo de relación queríamos con el otro. —Ah sí, también —asiento atendiendo a sus palabras mientras apoyo los codos encima de la mesa. —Bien, entonces Jordan y Lara están así, solo que con mucha más confianza. —¿Y por qué no lo intentan? —me encojo de hombros— Ya que han hecho polvo a mi amigo, que haya servido de algo. —¿Sam sigue ma

