Izi. Hay padre, que nervios, realmente estoy que me desmayo, completamente mi cuerpo está que quiere volar. Me encomiendo a Dios antes de dar este gran paso. Luego de unos minutos de escoger el vestido para la ocasión salgo de la habitación. No es uno enorme y menos del que desearía usar, pero puede que ayude. Es un vestido de noche, color crema, quedándome hasta mis pies, el único detalle es que es de tirante y tiene una gran abertura dividiendo mis pechos, ¡resaltando mis atributos!, obvio que no se me verán porque me pondré unas cintas de flores que cubren mis pezones. Medio me arreglé el cabello, recogiéndomelo, con un poco de maquillaje hago la diferencia y por último mis tacones. —¡Rubia! —abre sus ojos y viene hacia mí—. Estás bellísima, estoy perdido ante ti mi vida. Me gustan

