—Lo siento… —Shhh… — interrumpo—. Dejemos el bla-bla para otro día. —Está bien —esas fueron sus últimas palabras cuando me penetra. Grito del placer, me agarra del pelo con fuerza y jala hacia atrás. Deseoso de mí, penetra hasta el fondo y, como un salvaje, me hace suya mientras yo jadeo y le pido más y más; me dejo llevar por la pasión del momento. Edmon me hace suya, y me acoplo a él disfrutando cada segundo. Sin descanso, jadeamos mientras nuestros cuerpos chocan. Uno… Y las embestidas son continuas. —Oh… Rubia —grita después de terminar. Nuestros cuerpos colapsan y ambos nos venimos juntos. Gimo al sentir como sale lentamente de mí, luego entrelaza sus manos en mi cintura y yo apoyo mi cabeza sobre su pecho. *** Después de unos minutos juntos le digo a Edmon que nos tene

