El interior del palacio realmente hacia honor a su fachada, era hermoso, los candelabros iluminando la escena, las paredes, los pilares, todo encajaba a la perfección, pero seguía sintiéndome completamente ajena al lugar en el que me encontraba. -¿Me permitiría la primera pieza? – preguntó Damián junto a mí. -He de suponer que no tengo otra opción – respondí tratando de sonar gentil, sin embargo siento que mi respuesta no fue la correcta, él se puso un poco serio mientras me tomaba de la mano y me dirigía al medio del salón. La música comenzó a sonar, todos alrededor estaban mirándonos, me sentía sofocada por sus miradas, quería centrarme en Damián pero su rostro reflejaba que no tenía deseos de hablar, al menos no conmigo. Luego de un rato pensándolo decidí que al menos debía intentar

