Nos adentramos al palacio, se me hacia tan hermoso como la primera vez que entre en él, realmente aquel lugar era un idilio. Pude notar que Eliette y Pierre estaban mucho más asombrados que yo, observaban todo con gran admiración, tal era el grado que incluso parecía miedo lo que había en sus miradas. -¿No conocían el palacio? – pregunté con la mirada al frente, caminando a un paso constante. -No, nunca antes habíamos entrado – confesó Eliette con un poco de vergüenza. -¿Pasa algo? – indagué un tanto preocupada, sentía que algo no estaba bien. -No pertenecemos acá, Colette. Algo podría partirse, dañarse o incluso rayarse, de ser así van a echarnos la culpa y ya estamos viejos, no queremos que nos maten, ni siquiera tenemos dinero para pagar algún daño – me causaba un poco de tristeza e

